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Reflexión de la lectura de Adam Grant “El arte perdido de escuchar”

  • Foto del escritor: Manuel Basaldua
    Manuel Basaldua
  • 26 may
  • 1 Min. de lectura

Artículo:




En un mundo que premia al que más habla, escuchar se ha vuelto un acto radical. La historia de Betty Bigombe —quien logró sentarse a dialogar con uno de los criminales más despiadados de África, Joseph Kony— no es sólo una lección de diplomacia o valentía. Es una poderosa reivindicación de la escucha como herramienta de transformación social y humana.


Frente al impulso de corregir, convencer o imponer, Betty eligió otra estrategia: escuchar sin juicio, sin apuro, sin ego. No llegó con soluciones, llegó con presencia. No buscó parecer inteligente, sino hacer sentir inteligentes (y humanos) a los demás.


El psicólogo Adam Grant destaca cómo este tipo de escucha genera un impacto tangible: reduce la ansiedad, desactiva la defensa, y abre espacio para que emerjan ideas más matizadas, verdaderas y compartidas. Ya sea en zonas de guerra o en salas de reuniones, la escucha profunda no es pasiva: es una forma activa de construir confianza, claridad y comunidad.


Preguntas para provocar diálogo, reflexión y acción:

  • ¿Cuántas veces en tu semana laboral escuchás para comprender, y no para responder?

  • ¿Quiénes en tu equipo (o tu vida) sienten que nunca son escuchados? ¿Te animás a preguntarles?

  • ¿Qué se abre cuando renunciamos al impulso de tener la razón?

  • ¿Qué pasaría si, en lugar de hablar primero, ofreciéramos un espacio real para que los otros se expresen?

  • ¿Cómo cambiamos cuando alguien realmente nos escucha?

  • ¿Y si liderar no fuera hablar mejor, sino escuchar distinto?

 
 
 

1 comentario


aliciabasaldua1
21 jun

Cuanta verdad en pocas y profundas palabras. Solo se logra, me parece, con mucha, mucha práctica y una firme intención.

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